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Reconocimiento de la Universidad de Columbia (Nueva York) al lehendakari José Antonio Agirre


Nueva York, 12/11/2010





La Universidad de Columbia (Nueva York) ha tributado un solemne y emotivo homenaje a José Antonio Agirre Lekube, primer lehendakari del Gobierno vasco. Joseba Agirre, hijo del lehendakari Agirre, acompañado de otros miembros de su familia, ha recibido de manos de la directora del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Columbia, Victoria De Grazia, y el director de Estudios Latinoamericanos y del Foro sobre Migración, José C. Moya, una placa conmemorativa en los prolegómenos de un acto académico que la Comisión AL 50, en colaboración con el Foro del Barnard College sobre Migración y el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Columbia, habían organizado para conmemorar el 50 aniversario del fallecimiento del lehendakari Agirre.

Porque, como ha recordado la directora de Sabino Arana Fundazioa, Irune Zuluaga, “el lehendakari fue profesor aquí (en la Universidad de Columbia, entre 1942 y 1945). En aquellos primeros años 40 del siglo XX, EE.UU y, especialmente, Columbia significaron para el lehendakari tierra de libertad, reafirmación de los principios y valores democráticos y compromiso con la paz”.

Por eso, entre todos los actos de conmemoración que la Comisión AL 50 está organizando a lo largo de este año, “la universidad tenía que tener un papel especial, porque el lehendakari Agirre creía en la persona, en su formación, en el potencial transformador de las ideas y del conocimiento. Y porque una de las primeras decisiones de su gobierno -en una coyuntura, no lo olvidemos, de guerra civil y con los dos tercios de su territorio ocupados militarmente por el enemigo- fue la de crear la universidad pública vasca”.

Irune Zuluaga ha reiterado las gracias “por acogernos hace 68 años en unas circunstancias muy difíciles, por compartir ideas y valores y por este reconocimiento a nuestro primer lehendakari”, así como por la jornada que se ha celebrado a continuación.

“Nacionalismos europeos en la diáspora”

En el acto académico, celebrado bajo el título “Nacionalismos europeos en la diáspora: activismo político entre emigrados vascos, catalanes, gallegos, irlandeses y polacos”, el catedrático de Historia Contemporánea de la UPV-EHU, Ludger Mees, ha defendido la tesis de Lachenicht y Heinsohn de que “cosmopolitismo y nacionalismo son dos conceptos antagónicos que, en situaciones de exilio o diáspora, son necesariamente complementarios”.

Según Mees, “durante el siglo XIX y comienzos del XX, una oleada de inmigración vasca en los países del continente americano reforzó la proyección cosmopolita que amplios colectivos vascos habían adquirido, al menos desde los tiempos coloniales, al ocupar altos puestos de responsabilidad en la administración colonial de la Monarquía”.

“Gracias a ello, -opina Mees- los protagonistas de la segunda oleada de inmigración producida a causa de la Guerra Civil y de la dictadura franquista pudieron aprovechar estas redes comunitarias de la diáspora vasca tanto para facilitar su integración en los países de acogida como para mantener y reforzar sus lazos identitarios”.

La ponencia del catedrático de la UPV se ha centrado en explicar las relaciones entre el nacionalismo vasco y su entorno cosmopolita en las diferentes etapas del exilio. En este sentido, ha prestado especial atención a la trayectoria del lehendakari José Antonio Aguirre, quien hasta su muerte en 1960 fue “el líder indiscutido del nacionalismo, pero también de muchos vascos no nacionalistas”. Mees ha destacado que el gobierno de Agirre en el exilio “estuvo ubicado sucesivamente en tres grandes metrópolis como Barcelona, París, New York y otra vez París. Aunque en cada uno de estos lugares, el contexto -también geopolítico- era distinto, Aguirre y su gobierno pudieron contar con el apoyo de unas redes socio-políticas previamente establecidas, de manera que la política nacionalista en el exilio no puede entenderse sin tener en cuenta las características particulares de la diáspora vasca en Barcelona, New York y en París”.

Junto a Ludger Mess, en este encuentro en homenaje al lehendakari Agirre también han tomado parte el Xosé Manoel Núñez Seixas, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Santiago de Compostela, quien ha disertado sobre “Nacionalismo catalán y gallego en Cuba y Argentina”; David Brundage, de Universidad de California, quien lo ha hecho sobre los nacionalistas irlandeses en los Estados Unidos entre 1798-1998; y M. B. Biskupski, de la Universidad Estatal Central de Connecticut, sobre “Una Polonia inventada: visiones de emigrados”.

Núñez Seixas y los nacionalismos catalán y gallego

En su intervención el profesor Núñez Seixas ha señalado que “aunque los nacionalismos catalán y gallego estaban marcados por características ideológicas y orígenes intelectuales relativamente similares, siguieron caminos muy diferentes”.

Núñez Seixas ha explicado que “mientras que el movimiento catalán se convertía en un movimiento de masas a partir de 1914 y ejercía una gran influencia en la evolución de la política estatal, el nacionalismo gallego tuvo que esperar hasta la década de 1930 para experimentar un incremento del apoyo social”. No obstante, -ha afirmado- “la dinámica de los dos movimientos mostraba más elementos en común que diferencias entre sus diásporas”.

Xosé Manoel Núñez Seixas ha añadido que “los catalanes eran una minoría entre los emigrantes del Estado español en el continente americano, mientras que los gallegos constituían prácticamente el 50 por ciento. Y ambos movimientos tuvieron que reaccionar de diferentes maneras ante los diversos retos que se les planteaban: la imagen del inmigrante en las sociedades latinoamericanas y la competencia desencadenada con los líderes existentes en las comunidades inmigrantes, por una parte, y el impacto de la llegada de exiliados republicanos después de 1939, por otra”.


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